June dice adiós hasta abril

Hace unos días terminó la segunda temporada de El cuento de la criada de la mejor manera posible, con un final que nos deja con ganas de más y con un planteamiento muy interesante para la siguiente, aunque a algunos pueda parecerles repetitivo. Lamentablemente, los fans de la serie tendremos que esperar hasta el año que viene, probablemente hasta abril, para poder disfrutar de la continuación y saber qué pasa con June, un personaje que ha evolucionado de forma magistral desde que comenzó todo hasta ahora. Si aún no la habéis visto ni habéis leído su novela, os preguntaréis de qué va esta serie, así que voy a intentar haceros un resumen rápido.

El cuento de la criada está situado en Gilead, una república que se crea tras un golpe de estado en el que muere el presidente de los Estados Unidos de América y la gran mayoría de sus congresistas. Los golpistas, con la excusa de proteger a sus ciudadanos de la violencia y de los pecados de la sociedad moderna, empiezan a disminuir las libertades y derechos sociales. La primera en caer es la libertad de prensa y, después, los derechos de las mujeres, quitándonos todo lo que hemos logrado hasta ahora. Cuando los altos cargos de Gilead empiezan a tener problemas de esterilidad deciden solucionarlo con criadas, tomándose al pie de la letra lo que se plantea en el Génesis del Antiguo testamento: “Y viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y dijo a Jacob: «Dame hijos o me moriré.» Y Jacob se enojó con Raquel, y le dijo: ¿Soy yo, en lugar de Dios, quien te niega el fruto de tu vientre? Y ella dijo: He aquí mi sierva Bilhá; únete a ella y parirá sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de ella.” Algo que nos enseñan a lo largo de la serie es que no todas las mujeres fértiles pasan a ser criadas, solo las que son impuras a los ojos de los líderes de esta república. Y nuestra protagonista es una de ellas. Os contaría más pero temo destripároslo todo.

La primera temporada era predecible si habías leído la novela porque era bastante fiel, si quitamos la adaptación a nuestro tiempo para acercar al espectador a la historia y que se tomaron ciertas licencias, como June llamar a Offred. Margaret Atwood nos da pequeñas pistas de lo que es la sociedad de Gilead, sin revelarnoslo todo para que haya algo de misterio, algo que funciona muy bien en un libro. Los creadores de la serie han tenido que hacer pequeños cambios para crear una serie atractiva al público con una serie de subtramas que mantienen al público pegado a la pantalla. Afortunadamente, los cambios complementan a la historia original, sin cambiarla y manteniendo el mensaje.

En esta segunda todos íbamos a ciegas pues continúa tras el final del libro, dándonos la continuación que muchas estábamos esperando. Me entusiasman los finales abiertos pero no voy a negar que siempre me muero de ganas por saber más y esta temporada me lo ha dado. Tenía miedo de que bajara la calidad o de que la serie tomara un rumbo completamente diferente, pero creo que ha superado a la anterior, consiguiendo que sea una serie aún más imprescindible. Eso sí, no a todos se lo ha parecido y algunos opinan que es lenta o repetitiva, pues hay ciertos elementos que se van repitiendo a lo largo de ambas temporadas, pero es que no es fácil escapar de un lugar así y creo que si se solucionara todo de forma rápida estropearían la historia.

El inicio de temporada es estremecedor y difícil de superar, con escenas que te dejan sin habla y que marcará el tono de cómo van a ser los trece capítulos que la forman. La crudeza y las escenas violentas de la serie siguen presentes a lo largo de los capítulos, aunque esta violencia ya no se ejerce solo en las criadas, esta vez quieren mostrar que cualquiera puede ser víctima de este régimen. También habrá pequeños actos de rebelión que marcarán un antes y un después. Todo esto crea un ambiente tenso y desagradable que pone al espectador en una situación incómoda y sin saber si seguir viéndola o no, pues a ratos la esperanza desaparece.

Si en la primera habíamos visto fragmentos de cómo se llegó a esta espantosa situación, guiándose por la novela, en esta van un paso más allá de lo que fue Margaret Atwood pues nos muestran retazos del pasado de varios personajes importantes, entre ellos Serena. Estos flashbacks nos harán comprender más la situación que se vive en Gilead y nos ayudará a conocer y a empatizar con varios personajes secundarios. También darán un mensaje necesario: no subestimes a la gente ni les taches de locos, porque puede que esas personas se hagan con el mundo mientras tú solo dices que están mal de la cabeza. Además, se empezará a tratar la maternidad con más profundidad puesto que ya no es una posibilidad, sino que June podría dar a luz en esta temporada y no es algo que le agrade, pues no quiere tener que dar a su bebé ni criarlo en un lugar tan horrible como ese.

Las mujeres van teniendo aún más protagonismo en esta temporada porque muchas deciden no callar y luchar por la libertad, algo que les saldrá caro. Y no solo las criadas tendrán un papel en esta trama revolucionaria, sino que mujeres de todos los estratos empezarán a alzar la voz y a pedir cosas que no a todos gustará, sobre todo porque los hombres han reducido a las mujeres a meros objetos que solo sirven para tener hijos, adornar sus casas, limpiar o cocinar. No os diré si consiguen o no algo, solo que hay un momento de sororidad que me pareció precioso y esperanzador, se me pusieron los pelos de punta. También veremos a las mujeres que están en las colonias, muriendo lentamente y cuidándose las unas a las otras para hacer más liviana su vida allí.

En resumen, El cuento de la criada es una buena serie que ha sabido adaptar una novela de los años 80 a la época actual y que te atrapa desde el principio, con personajes femeninos muy importantes y una trama interesante que da algo de miedo porque quién sabe si esto acabará pasando en un futuro.

Wollstonecraft

Escritora y bloguera.

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