Reseña: Mary Shelley (2017)

Año: 2017

Dirección: Haifaa Al-Mansour

Guión: Emma Jensen, Haifaa Al-Mansour

Música: Amelia Warner

Fotografía: David Ungaro

Reparto: Elle Fanning,  Douglas Booth, Bel Powley,  Maisie Williams, Joanne Froggatt, Tom Sturridge,  Stephen Dillane, Ben Hardy, Ciara Charteris, Hugh O’Conor, Dean Gregory,  Gilbert Johnston, Jack Hickey, Sarah Lamesch, Michael Clok

En la película Mary Shelley, Elle Fanning interpreta a la escritora de Frankenstein

“Estamos ligados por vínculos tenues a la prosperidad o a la ruina” – Mary Shelley

 

La película es un viaje, uno de esos viajes en los que cuando llegas a tu destino entiendes porque han sido necesarias tantas paradas. La evolución del personaje nos va llevando por todos sus entresijos emocionales transmitiéndonos su angustia, su apatía y su flaqueza, pero también enseñándonos la transformación de una mujer que va forjando su carácter a base de experiencias.

 

La historia nos presenta a Mary Shelley en su juventud cuando conoce al poeta Shelley, con el que conoce la pasión, la lujuria, pero también la soledad. Es importante el avance y la transformación que sufren los sentimientos de Mary durante la película, al comienzo nos encontramos con una idealización del amor que ella siente que va avanzando hacia la realidad: el “felices para siempre” no existe.

Elle Fanning es Mary Shelley

En la película no solo encontramos la lucha de Mary por dar a conocer su obra sino también su lucha interna por la búsqueda de su propia voz, de su camino. En esta búsqueda Mary se tiene que enfrentar consigo misma y con los fantasmas que van apareciendo en su camino, tanto es así que finalmente logra usar esa vulnerabilidad que siente para crear su gran obra: Frankenstein o el moderno Prometeo; con ello de las cenizas de sí misma crea el fuego que alumbrara su futuro.

 

Es importante como en la película además de tocarse el tema del artista y el proceso de creación, se van presentando diferentes etapas de las emociones que puede sentir una persona a lo largo de su vida: la pérdida, el abandono, la huida de uno mismo, la inocencia, la inseguridad, los celos… y no solo los vemos en Mary sino también en personajes secundarios que presentan sus propias tragedias.

Desde el comienzo de la película uno es consciente de la importancia de los diálogos ya que son el reflejo de todos esos sentimientos y cada uno de ellos es una pequeña obra literaria que hay que analizar minuciosamente porque van más allá de ser simples cruces de palabras. También es importante como se nos presenta el amor, sin idealizaciones hacia el público, en todo momento se nos dan pistas de que el amor es una encrucijada que a veces te destruye.

Bel Powley y Elle Fanning en una escena de la película - Crítica de la película "Mary Shelley"

Aunque el final de la película no es trágico de manera argumental, si se podría decir que emocionalmente es un drama, ya que las piezas que se rompen dentro de Mary a lo largo de la película jamás podrán volver a ser unidas; a veces lo que se siente es tan fuerte que uno nunca vuelve a respirar de la misma manera.

Es una película que no se centra tanto en la novela de Frankenstein como esperaba pero que sí nos revela el entorno tanto ambiental, con un muy buen retrato de la sociedad de la época y los problemas que tiene una mujer para legitimar su obra, como interno porque nos va enseñando el hábitat emocional en el que la protagonista va avanzando.

 

Lo que queda claro en esta película es que hasta en la más temible oscuridad hay una llama que puede iluminar.

 

Marina Moreno

Graduada en Publicidad y Relaciones Públicas. Pianista y escritora wannabe.

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