Rita Hayworth: de mito sexualizado a diosa en el olvido

Hoy la Diosa del Amor hubiera cumplido 100 años.

Rita Hayworth, o Margarita Carmen Cansino, ha sido parte del ideario colectivo de belleza —lo sigue siendo del mío porque es innegable—, un icono de la época dorada de Hollywood y un claro ejemplo de que el éxito profesional y la fama no van de la mano de la felicidad. Cuando pienso en Rita me viene a la mente su inolvidable Gilda, pero también una sensación desagradable, una compasión inútil y un sabor de boca un tanto agridulce.

Rita es Hollywood, es abusos, es el Star-System, es la representación de la mujer como mercancía y de los hombres que nunca amaron.

Esclavas del canon de belleza

Rita se irguió como un icono de belleza, un mito erótico, pero también fue un producto bien perfumado con sexualización y cosificación. Gilda, su interpretación más célebre, formaría parte del ideario sexual estadounidense y del resto del mundo. No sería la primera, ni la última. Hollywood marcaba el patrón, la sociedad respondía con firmeza a sus mandamientos:

  1. Amor por lo caucásico.
  2. Cintura estrecha, pecho y caderas voluptuosas, pero sin pasarse. No tiremos la casa por la ventana.
  3. Exaltación de la feminidad.
Beautifully encajada en el canon, sir.

Ed Judson, su primer marido, la moldearía para que casase con los gustos de la época. Aquí tenemos un listado de los retoques y tunneados que el bueno de Judson establecería para venderla a la Fox:

  1. Adelgazar. Rita era una mujer algo voluminosa, con curvas marcadas.
  2. Depilación del nacimiento del cabello. Una frente despejada daba a Rita un aire mucho más patrio. Anteriormente Rita había sido rechazada por la misma Fox refiriéndose a ella como un “producto subhispano”. En este sentido la depilación femenina llegaba a definir no sólo la feminidad, sino incluso la pertinencia a un grupo étnico. Fantástico 2×1 como herramienta de tortura, teniendo en cuenta que en época los medios eran más dolorosos que los actuales.
  3. Extracción de los molares para conseguir unos rasgos más finos.
  4. Adiós a su pelo negro y lacio. Las ondas pelirrojas formarían parte de su marca hasta la Dama de Shanghái (1947). Dicho cambio sería orquestado por Orson Welles, otro de sus maridos, en una demostración pública de que Rita no era otra cosa que una posesión por la que todos pujaban. Pero de esto hablaremos más adelante.
  5. Nombre artístico y apellido estadounidense. Esto va muy ligado al punto 2 y 4, cambios que apuntan a que no pueda haber nada más norteamericano que la bandera, un hotdog y Rita. Margarita Carmen Cansino obvió el apellido de su padre tomando el del de su madre y acortó su nombre.
Rita antes del tunning

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El Star-System trataba a sus actores y actrices como pertenencias dado su sistema de contratos de exclusividad. Esto suponía una total intromisión por parte de los estudios de cine en cada uno de los aspectos de la vida de sus estrellas. El control absoluto suprimía la individualidad para dar paso a la figura endiosada del divismo.

Rita narra el primer de sus encuentros con Harry Cohn —magnate de Columbia, productora de la que sería el rostro durante unos años—, como un episodio demasiado cercano al que podría verse en una granja. Cohn le levantó la falda y valoró su dentadura abriendo sus labios con el abrecartas que en ese momento tenía entre las manos. Sería ingenuo no ver que, además de reducirlos a simple ganado, el mundo de Hollywood jugaba con la sexualización. 

El sexo vende y como era de esperar, el sexo lo compra el hombre.

Las actrices eran productos para el público, para sus productoras, y en el caso de Rita también para los hombres de su vida.

Ed Judson aprovechó su divorcio para llevarse parte de la fortuna conseguida por Rita. Sacó una buena tajada de ello. Anteriormente, su padre la había obligado a tomar clases de baile y a formar parte del dúo Dancing Cansino junto a él. Cansino explotó a su hija profesionalmente, a sabiendas de exponerla cuando tan sólo tenía 13 años. Llegó un punto en el que la economía familiar había dependido de las fantasías que los hombres tenían con aquella bailarina de flamenco y sevillanas. Cansino también abusaría de ella sexualmente.

Orson Welles es otro personaje que aparece en la vida de Rita. En él se distingue la fantasía de poder, de posesión sobre algo que considera suyo. Welles decidió borrar de un plumazo todo lo que representaba Rita cuando la tiño de rubio para una de sus películas en una clara provocación a Cohn, dado que ese cambio estético se hizo a sus espaldas. Recordemos que Cohn era el dueño de Columbia y por tanto, dueño de la imagen y vida de Rita. Un dato curioso es que Cohn estuvo enamorado y obsesionado con la actriz.

Entre otros personajes notables y no tan notables que formaron parte de su vida encontramos al principe Alí Khan, quien le sería infiel, Dick Haymes, con quien se casaría para que no fuera deportado y quien más tarde la abofetearía en público, y James Hill, quien abusó de ella física y verbalmente, incluso en público.

Alcoholismo o sobre cómo invisibilizar la enfermedad mental

Rita bebía, tenía algún problema con el alcohol, pero su adicción no tenía que ver con los síntomas de un alzheimer diagnosticado en 1980. Según su hija, dicho diagnóstico llegaba con 20 años de retraso. La enfermedad causó mala prensa, la imposibilidad de realizar su profesión y su posterior muerte. A día de hoy todavía se lee más sobre su alcoholismo el que se apropia de síntomas de su enfermedad. Rita olvidó quién fue a causa del alzheimer.  

De Rita me quedo su brillante arquetipo de femme fatale , también con el desnudo quitándose uno de sus guantes, con sus impecables bailes en Desde aquel beso y Bailando nace el amor, con su demostración de talento, además de belleza, en La Dama de Shanghai y El fabuloso mundo del circo. Pero sobre todo me quedo con su historia, con la fortaleza de la que fue la Diosa del Amor, con las desdichas de una vida mortal en la época dorada Hollywood.

Put the Blame on Men, boys.

Marina Moreno

Graduada en Publicidad y Relaciones Públicas. Pianista y escritora wannabe.

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