Escritoras en la primera guerra mundial

En la primera guerra mundial, la posición de las mujeres en la sociedad británica no era muy favorable. Las mujeres que trabajaban lo hacían en el servicio doméstico, siendo pobremente pagadas. Además, se consideraba un empleo inferior al de los hombres. También se esperaban que dejaran de ejercerlo en cuanto se casaran, volviendo a los roles tradicionalmente femeninos: ama de casa, madre y esposa. Pero la guerra lo cambió todo y la sociedad dio un giro importante.

En 1903, Emmeline y Christabel Pankhurst fundaron la WSPU, la Women’s Social and Political Union. Quizás no os suene mucho pero si os digo que eran las Suffragettes seguro que ahora sabéis lo que es. Son conocidas por utilizar métodos violentos para conseguir el voto, sobre todo tras haberlas engañado el gobierno. 

Once años después, en 1914 la guerra estalló y la respuestas fueron variadas. Un pequeño grupo era antibelicista y formaron parte del movimiento de objeción de conciencia, no eran muy populares. Y un grupo más grande se posicionó a favor de la causa de los aliados, defendían su patriotismo y la importancia de defender el país. Dentro de este grupo estaba la WSPU. Las Pankhurst decían que el triunfo de una nación masculina como Alemania sería un desastre para el movimiento de las mujeres y, por tanto, tenían que apoyar la guerra para que no triunfara. 

Además, ellas se habían dado cuenta de que la guerra daría nuevos empleos a las mujeres, incrementando las oportunidades en el mercado laboral. Y tuvieron razón, muchas mujeres reemplazaron a los hombres mientras estos estaban peleando en el frente. Esto también significó que las mujeres dejaron de optar solo al servicio doméstico y la clase media se encontró sin tantas empleadas en sus casas. El problema fue que al acabar la guerra a las mujeres las quisieron devolver a sus anteriores puestos pero ellas no querían…

Mujeres en el trabajo durante la primera guerra mundial
Al vivir esta experiencia, las mujeres ya no querían volver a sus casas

Aún así hoy no vamos a hablar de ellas, sino que vamos a centrarnos en las escritoras inglesas de la primera guerra mundial y en sus experiencias. Mujeres que escribieron sobre este conflicto bélico de una forma muy interesante y que merecen ser recordadas. 

La posición de la mujer

Iris Barry, una mujer inglesa, escribió en 1934 una irónica memoria llamada Disfrutamos la guerra en la que habla, entre otras cosas, de la posición de la mujer. Virginia Woolf, en Tres guineas, habla de cómo persuaden a los hombres jóvenes de que luchar era heroico.

También habla de la situación paradójica de la mujer en la primera guerra mundial. A pesar de que los nuevos empleos, seguían siendo tratadas a menudo como inferiores y como un recurso provisional. El gobierno no se esperaba que las mujeres se sintieran liberadas, cogiéndole el gusto a estos trabajos y pidiendo permanecer en ellos.

Sylvia Pankhurst, hija de Emmeline Pankhurst, publicó en 1911 La historia del movimiento del sufragio femenino y produjo una revista semanal, The women’s dreadnought, para las mujeres de la clase trabajadora. Como pacifista, se desvinculó de la WSPU y formó la Women’s Peace Army. Al contrario que su familia, ella estaba en contra de la guerra y tampoco estuvo muy de acuerdo nunca con las ideas de su madre.

Cartel en el que las mujeres eran llamadas a trabajar en la primera guerra mundial
Las mujeres eran llamadas a trabajar con estos carteles

Para agradecerles todo lo que habían trabajado durante esos años, en febrero de 1918 se hizo la Representation of the People Act o Ley de representación del pueblo. En esa ley se garantizaba el voto a todos los hombres a partir de los 21 y a las mujeres mayores de 30. La gente no entendió por qué hicieron eso, las que habían trabajado habían sido las más jóvenes. ¿Por qué ellas no podían votar? Obviamente, muchas se enfadaron.

Las mujeres publicaron artículos en periódicos hablando de la nueva situación que vivían. Isobel M. Pazzey de Woolwich decía que los hombres decentes no dejarían a sus mujeres trabajar y que las mujeres decentes no trabajarían porque quitaban oportunidades a viudas y solteras. Se les había echado de muchas fábricas al acabar la primera guerra mundial y querían seguir trabajando, pero no había para todas. Y las que trabajaban en lugares como lavanderías tenían que competir contra los hombres, una posición poco favorable.

Las mujeres en la primera guerra mundial hicieron los trabajos tradicionalmente masculinos
También conducían coches de caballos

Durante la primera guerra mundial, las mujeres habían sido aceptadas como estudiantes de medicina en hospitales. En 1920 se las rechazó con excusas tontas.. La Asociación nacional de maestros de escuelas hizo una campaña contra las profesoras. No las querían ahí, pedían que volvieran a sus puestos. Y Winifred Holtby, escritora y periodista inglesa, describió toda esta situación en varios artículos. En el artículo de Good Housekeeping habló del impacto de la primera guerra mundial en las mujeres jóvenes.

Los libros que escribieron ellas

Las mujeres, además de artículos sobre la situación cambiante que estaban viviendo, también escribieron novelas y libros autobiográficos. Trataban temas que les afectaban a ellas como la salud de sus hombres al volver, la situación laboral, la guerra, la depresión… y a día de hoy se las ha ignorado. Se ha recordado los libros que escribieron los hombres, los textos que ellos hicieron y nadie habla de lo que hicieron ellas. Para mi sorpresa, la mayoría de estos libros no se encuentran traducidos al castellano. Ni los más famosos. 

Rebecca West escribió El retorno del soldado, una novela en la que hablaba del daño psicológico que causaba la guerra. La historia nos habla de un soldado que vuelve del frente con las tres mujeres que le quieren: su mujer, su prima y un antiguo amor. Pero el hombre tiene una conmoción y solo puede recordar a Margaret, su amor de la adolescencia. West provecha este enredo para hablar de la salud mental de los soldados, un tema del que no se solía hablar.

Cecily Hamilton escribió William, an Englishman y nos presenta una severa imagen de la guerra. Al principio la historia es pacifista pero un soldado alemán viola a Griselda, la mujer de William, y el hombre pasa a ser probelicista. La novela, que puede pasar por antibélica, es una crítica al pacifismo. Hamilton estaba a favor de la guerra y creía que había que luchar en ella. Mary Sinclair escribió The tree of heaven, novela en la que se sugiere que el feminismo se vuelve insignificante con la guerra. 

Winifred Holtby, una mujer que hemos nombrado anteriormente, entró en la universidad de Somerville, tras haber estudiado en casa, pero se unió a la WAAC. Al acabar la guerra fue a la universidad y conoció a otra escritora, Vera Brittain. Las dos se mudaron a Londres y esperaban dedicarse a la escritura. Brittain fue ignorada y Holtby tuvo un poco más éxito, escribió para unos cuantos periódicos. Ambas fueron pacifistas y Holtby se fue volviendo más crítica con el sistema de clase y los privilegios, uniéndose al Independent Labour Party. 

La película de testamento juventud es la adaptación de una mujer que vivió la primera guerra mundial
Imagen de la película Testamento de juventud

Volviendo a la guerra, Vera Brittain escribió Testamento de juventud, un libro autobiográfico en el que recuerda el impacto de la guerra que tuvo tanto en su clase como en su sexo. Ella tenía dieciocho años cuando estalló la guerra e iba a Oxford. Este libro es una de las autobiografías más famosas de la primera guerra mundial y en ella habla de cómo sobrevivió, la pérdida del hombre al que amaba, su labor con los heridos y cómo le afectó toda esta experiencia. A ella se la recuerda algo más, en 2014 se hizo una adaptación cinematográfica de su libro.

Sylvia Pankhurst también escribió poemas sobre sus periodos en la cárcel, Charlotte Mew hablaba de la guerra, pero también de la soledad, de la tristeza que las mujeres sentían y de la angustia. Rose Macaulay escribió Picnic, un poema en el que habla de la culpa de quedarse en casa y del dolor, entre otros temas. También hubo otras mujeres como Alice Meynel, Elizabeth Daryush, Mar Borden y Sylvia Townsend que escribieron poesía sobre la guerra.  

Las mujeres fueron una parte muy importante de la cultura británica entre los años treinta y cuarenta. Escribieron prosa y poesía para hablar de los roles de las mujeres en la sociedad, de las tensiones de clase, de los deseos de las mujeres y de la guerra.

A lo largo del tiempo se ha considerado la primera guerra mundial como un periodo histórico casi exclusivo de los hombres, pero hubo lo que se llamó women “war poets”. Escribieron sobre la guerra y sobre lo que ellas estaban viviendo en sus hogares. De la nueva situación y de lo que ocurrió cuando los hombres volvieron.

Con esto espero recordarlas y darlas a conocer para que disfrutéis de lo que escribieron. Dadles una oportunidad, descubrid ese periodo histórico desde su punto de vista. No os decepcionarán.

Fuente: the need yo make it new, English literature and thought in the First half of the 20th century de Ana I Zamorano y María M. García Lorenzo.

Wollstonecraft

Escritora y bloguera.

No hay comentarios

Dejar un comentario