María Magdalena: sobre feminismo y misoginia

¿Fue María Magdalena una precursora del feminismo tal y como lo entendemos hoy en día? No será la primera vez que se alude a dicha figura bíblica como un ejemplo de empoderamiento femenino. Empoderamiento que muchas veces se adultera demonizando y castigando a la mujer para cuestionarla y menospreciarla. Recuerda ligeramente al tropo de la mujer rota del que MJ Ceruti nos había hablado en alguna ocasión. Medusa y María Magdalena tienen varias cosas en común.

En este artículo repasaremos las diferentes versiones de María, las diferentes representaciones que encontramos en el arte, y su imagen en el imaginario colectivo. La María pecadora, la María penitente y la María aspóstol.

¿Quién fue María Magdalena?

Fue un personaje bíblico mencionado tanto en el Nuevo Testamento canónico como en varios evangelios apócrifos, como una distinguida discípula de Jesús de Nazaret. Es su nombre el nombre de mujer que más aparece en la Biblia, incluso por encima del de la Virgen María, lo cual nos indica la importancia de su persona y ya nos deja ver que difícilmente su papel fue solo el de una mujer pecadora y penitente, sino que seguramente fuera una mujer apoderada e importante en la vida de Jesús.


A una institución patriarcal como es la Iglesia, no le interesaría especialmente que María Magdalena, siendo mujer, pudiera tener el mismo poder que el resto de apóstoles.

Es considerada santa por la Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa y la Comunión anglicana, que celebran su festividad el 22 de julio. Reviste una especial importancia para las corrientes gnósticas del cristianismo. En 1988, el papa Juan Pablo II en la carta Mulieris Dignitatem se refirió a ella como la «apóstol de los apóstoles», y el 10 de junio de 2016, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó un decreto por el cual se eleva la memoria de santa María Magdalena al grado de fiesta en el Calendario romano general, por expreso deseo del papa Francisco.

Una historia de feminismo y misoginia

Mónica Bellucci interpreta a María Magdalena en «La Pasión de Cristo» (2004)

María Magdalena, además de la importancia que tiene en el Nuevo Testamento, es mencionada en varios fragmentos de los evangelios apócrifos, tanto como testigo de la resurrección de Jesús, como compañera del mismo.

Es en el evangelio de Tomás y en el de Felipe (ambos textos gnósticos encontrados en Nag Hammadi) donde aparece descrita en una relación muy similar a la de los demás apóstoles. Y es aquí cuando podemos entender el problema de María Magdalena no solo como mujer que ha sido reducida al estereotipo de mujer pecadora-penitente a partir de lecturas posteriores, sino que comprobamos que ya en su época se enfrentó a la misoginia de Pedro apóstol, como podemos ver en este fragmento del evangelio de Tomás.

Simón Pedro les dijo:

«¡Que se aleje Mariham de nosotros!, pues las mujeres no son dignas de la vida». Dijo Jesús: «Mira, yo me encargaré de hacerla macho, de manera que también ella se convierta en un espíritu viviente, idéntico a vosotros los hombres: pues toda mujer que se haga varón, entrará en el reino del cielo».

También otra de las referencias al personaje se pone en duda la veracidad de su testimonio. Tres apóstoles discuten sobre las palabras de María Magdalena y debe ser Mateo el que la defienda.

María pecadora vs María feminista

La figura de María Magdalena es interpretada de forma diferente según el cristianismo oriental y el occidental. En el cristianismo oriental Magdalena destaca por su cercanía a Jesús y es considerada casi como un apóstol más, mientras que en occidente triunfa la idea de María Magdalena como mujer pecadora que se redime una vez conoce a Jesucristo y pasa a ser penitente.

La visión de la Magdalena occidental nace, en primer lugar, de la identificación de María con la pecadora de quien se dice únicamente que era pecadora y que amó mucho (pero nunca se dice que esta fuera la María de Magdala, es decir, Magdalena); en segundo lugar, de la referencia en donde se dice, esta vez refiriéndose claramente a María Magdalena, que de ella «habían salido siete demonios». En cualquier caso, en ninguno de estos pasajes evangélicos podemos encontrar datos concluyentes de que María Magdalena se dedicase a la prostitución.

En una homilía del papa Gregorio Magno se muestra a María Magdalena como prostituta arrepentida, de aquí se recoge la leyenda que cuenta que ésta se pasa el resto de su vida en una cueva del desierto, haciendo penitencia y mortificando su carne, y es esta la imagen que pasará al imaginario colectivo y la que influyó en las representaciones artísticas occidentales.

A una institución patriarcal como es la Iglesia, no le interesaría especialmente que María Magdalena, siendo mujer, pudiera tener el mismo poder que el resto de apóstoles. Es por esto que se cree que otro personaje bíblico, María Egipcíaca, pasa de alguna forma a fusionarse con el de Magdalena para “ensuciar” la imagen de ésta, pues María Egipcíaca sí se había dedicado a la prostitución para posteriormente pasar el resto de sus días haciendo penitencia en el desierto.

No fue hasta el año 1969 que el papa Pablo VI retiró el adjetivo “penitente”, adjudicado a María Magdalena, del calendario litúrgico. A partir de ese momento dejaron de realizarse lecturas del Evangelio de Lucas en la festividad de Magdalena, pues aquí se hace referencia a la mujer pecadora. Por otra parte, aunque desde ese momento la Iglesia Católica dejase de considerar a María como pecadora-penitente, esta sigue siendo la imagen que se conserva en el imaginario colectivo y la que que predomina en la mayoría de creyentes católicos.

Más tarde, otro papa, Juan Pablo II, en su carta de 1988 “Mulieris Dignitatem” hizo alusión a María Magdalena como “apóstol de los apóstoles”, señalando que en «la prueba más difícil de fe y fidelidad» de los cristianos, la Crucifixión, «las mujeres demostraron ser más fuertes que los apóstoles» (haciendo referencia a que fue ésta junto con María la que acompañaron a Jesús durante todo su martirio).

Representaciones artísticas de María Magdalena

En la mayoría de casos, será la María penitente o pecadora la representación que predomina en las diferentes artes. No obstante, las obras más actuales se acercan más a interpretaciones más amables como serían la María apóstol o María compañera de Jesús.

Cine

Hay numerosas representaciones de su persona desde la invención del cine hasta nuestros días. A continuación nombramos algunos de los ejemplos donde se nos presenta una imagen de María Magdalena distinta a la de pecadora-penitente y/o prostituta.

  • La Última Tentación de Cristo (Martin Scorsese, 1988). Aparece como mujer de Jesucristo.
  • El Código Da Vinci (Ron Howard, 2006). María como mujer de Cristo y Madre de sus hijos, misma representación que en la novela homónima de ficción de 2003 en la que se inspira está película, mencionada posteriormente.
  • María Magdalena (Garth Davis, 2018). María Magdalena como un apóstol más, La misma Rooney Mara, encargada de dar vida al personaje de María en esta película, declaró: “Siempre había tenido la misma imagen que tiene la mayoría de la gente de que María era una prostituta, así que cuando leí el guión y vi que no era así me quedé boquiabierta”.

Pintura

Aparece como una mujer joven de gesto melancólico con el cabello largo.

Objetos y atributos: joyas, recipiente con perfume y espejo, símbolos de la vanidad de Magdalena y alusión a su pasado como prostituta.

Para mostrar su penitencia suele representarse acompañada de una calavera y/o una cruz; en ocasiones también con algún elemento de mortificación.

Escultura

Literatura

  • El Código Da Vinci (Dan Brown, 2003). Novela de ficción que nos presenta a María Magdalena como la personificación del Santo Grial (importantísimo para el cristianismo). Siendo esta la mujer de Jesucristo y habiendo alumbrado a su descendencia sagrada, convirtiéndose así ella misma en el Santo Grial.
  • El Enigma Sagrado (Henry Lincoln, Michael Baigent y Richard Leigh, 1982). Aparece María Magdalena como la mujer de Jesús y madre de sus hijos.

Música

  • Marie Magdeleine (Jules Massenet, S. XIX). Cuenta la historia de María Magdalena que aparece en el Nuevo Testamento canónico.
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